Ya lo dijo la Madre Teresa de Calcuta
"Quién dedica su tiempo en mejorarse a sí mismo, no tiene tiempo para criticar a los demás"
Por eso ahora mientras algunos se quejan y critican, yo actúo.
Cuándo los demás abandonan, yo persevero.
Cuándo otros imaginan que es difícil, yo lo intento.
Cuándo alguien para por temor, yo sigo caminando con mi miedo.
Cuándo tengo un sueño, despierto, pongo lo mejor de mí y ¡lo hago realidad!
¿Y porqué crees que solemos criticar a los demás?
Tal vez te digas a ti mism@: “yo nunca critico a la gente” y lo más probable es que si lo hagas.
Todos criticamos en ocasiones. Algunas personas lo hacen muy esporádicamente, pero para otros es una actividad que disfrutan y lo hacen todo el día.
Presta atención: Cuando criticas a alguien, inconscientemente estás asumiendo que tu estás bien, que tienes la razón y el otro no, o sea que aquí le estás dando poder a tu ego.
No importa si lo que criticas es la forma de vestir de la otra persona, o su manera de educar a sus hijos, o las cosas que disfruta comer, o los lugares que elige para vacacionar.
El hecho es que al criticar asumes que tu verdad es la correcta y la de la otra persona está mal. ¿Te das cuenta?
Criticar es de algún modo resaltar que el otro es “inferior” a ti de alguna forma, y lo que realmente estás queriendo lograr, es creer que “tu eres superior”.
Por eso disfrutamos tanto al criticar, es una manera de alimentar al ego, y se siente muy bien sentirte “superior” al otro en algo.
El problema de esto es que mientras más criticas, y mientras más te aferras a ese mal hábito, confirmas tu inseguridad…
Significa que tienes una necesidad de sentirte superior, porque en el fondo te estás sintiendo inferior.
Aquellas personas que son más seguras de si mismas, simplemente no critican a otros porque no tienen esa necesidad.
No les parece divertido hacerlo, entienden y respetan que los demás pueden ser diferentes, y eso no hace que estén equivocados.
Los más seguros son más tolerantes con los demás, comprenden que pueden existir otras miradas y puntos de vistas, cada persona tiene su verdad y todas son igual de valiosas.
Te propongo que te observes, cada vez que critiques a alguien, analiza cómo en realidad estás disfrutando sentir que vos eres mejor, que el otro en algún aspecto.
No caigas en esa trampa y mejor date cuenta que todas las personas son diferentes y todas son igual de valiosas. Somos únicos.